Casino: el crimen organizado de Martin Scorsese
Por Federico Ernesto Martínez
Precisamente, Casino está ambientada en la década de los 70 y nos ilustra acerca de la vida de
Sam Rothstein (interpretado por Robert De Niro), un ex apostador profesional
que trabaja para la mafia gestionando el casino Tangiers en las Vegas, y Nicky
Santoro (Joe Pesci), socio y amigo de Sam, que es enviado por la mafia a las
Vegas con el fin de manejar ganancias ilegales. Este último tiene un
temperamento violento y protagoniza varios de los asesinatos de la película;
pronto acaba en el “Libro Negro” y queda vedado de todos los casinos de las
Vegas, pero encuentra la manera de subsistir a partir de formar una banda y
llevar a cabo robos y otros crímenes en paralelo con su deber en la mafia. Sam
es una persona menos impulsiva y goza de un relativo éxito manejando el
Tangiers, se casa con Ginger Mckenna (Sharon Stone), una ex prostituta y tiene
una hija. Pero la relación de estos
comienza a deteriorarse, Ginger es una adicta y se debe más a Lester Diamond
(su ex proxeneta) que al mismo Sam, al que en reiteradas ocasiones engaña y
estafa en beneficio de Lester. Las cosas comienzan a ir mal cuando Sam debe hacerle
frente a problemas judiciales relacionados con su licencia para manejar el
casino y decide responder a las críticas públicamente a través de un programa
de televisión. Esta exposición incomoda a los jefes de la mafia y pone en
tensión sus relaciones con la autoridad en las Vegas. Sam se justifica culpando
a Nicky, siempre perseguido por el FBI, y por el cual los relacionan con
asuntos turbios. A partir de grabaciones incriminadoras, el FBI tiene pruebas
para desmoronar el negocio de los capos, quienes son llevados a juicio en
bastón y silla de ruedas. Rápidamente
programan el asesinato de todos los involucrados en los negocios ilegales para
imposibilitar futuros testimonios, entre
ellos el de Nicky y su hermano. Ginger muere de sobredosis en un hotel de Los
Ángeles y Sam se salva de una bomba introducida en el auto. Los viejos casinos
son comprados por nuevas corporaciones y Sam vuelve a su antiguo oficio de
apostador deportivo.
Casino es un film excelente. Basándose en una historia real, la contada por
Nicholas Pileggi acerca de Frank Rosenthal y Anthony Spilotro, ambos mafiosos
de la década de los 70 asociados a la mafia de Chicago, nos da una idea muy
aproximada de cómo eran aquellas épocas de crimen organizado. La película es
tragedia y también redención. Los que a hierro matan a hierro mueren, los
nuevos remplazan a los viejos, la ambición, la codicia, en fin, todo lo que
caracteriza a una película de mafiosos y que podemos ver en otros gigantes del
cine como El Padrino o Scarface. Hay mucha narración, el tipo
de narración característica de las películas de Scorsese con una trama fuerte y
una porción histórica que debe ser rescatada en alguna medida.
En Casino podemos
ver cómo personajes complejos se transforman en un compendio de relaciones poco
idealizadas, insultos y situaciones de extremo dramatismo, cuando no de una
violencia brutal. La narración, con las voces de los personajes en off, permite
comprender la historia desde distintas perspectivas e introducir detalles inmejorables como el
que tiene lugar llegando al final de la cinta, cuando Nicky está contando lo
que sucede en presente sin saber que está a punto de ser golpeado por su propio
socio Frankie, punto en el que se termina la narración, dando lugar a la escena
más violenta de la película en la que lo asesinan junto a su hermano menor. Los
diálogos alcanzan en ocasiones un grado de tensión muy alto, por ejemplo, en la
discusión que Sam y Nicky tienen en el desierto. La banda sonora llega a su punto
cúlmine con House of the Rising Sun
en las escenas finales, acompañando una serie de asesinatos que no dejan cabos
sueltos.
Se trata de una película que no goza de demasiado
prestigio dentro del cine pero es un claro antecedente de películas como El Irlandés, y es representación del
esplendor que este tipo de cine tuvo en su momento. Scorsese es sin duda uno de
los máximos directores vivos y quien nos ha regalado algunas de estas joyas.
Las escenas eróticas y de violencia explícita y un lenguaje siempre subido de
tono la hace no digerible para una cena en familia con niños pequeños, pero en
cualquier otro contexto el film ofrece una excelente experiencia audiovisual.


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