La exposición de la intimidad en las redes sociales

 

Por: Martínez, Federico

La tendencia a  compartir en las redes sociales un sinfín de contenido  alcanzó en los últimos tiempos un ritmo y una relevancia impensada. ¿Por qué lo hacemos? ¿Por qué nos importan tanto los números de seguidores como likes? ¿Qué beneficios obtenemos de esa exposición? ¿Cuáles pueden ser las consecuencias? 

Iness Dussel, en una ponencia sobre los cambios sociales y su impacto en la educación (2005) nos dice que asistimos a la época del “individualismo del autodiseño”,  que se contrapone con, por ejemplo,  la “búsqueda del yo interior” que hemos dejado atrás (más de un siglo atrás). Se puede decir que asistimos ahora a la “búsqueda del yo exterior”,  donde cada individuo, especialmente los jóvenes, hallamos en las redes sociales una manera de expresar no solo lo que somos, sino también lo que queremos ser y cómo queremos que nos vean los demás. Esta forma de entenderlo excluye otros usos que se hacen de las redes sociales, cómo el de encontrarse con viejas amistades, ex parejas, etc. propios de generaciones mayores.

Ampliar nuestro círculo social, conocer personas que compartan nuestros intereses, quedar con un amigo/a para salir, son claramente funciones que los jóvenes aprovechan de las redes sociales, pero no explica por si solo tanta exposición. Hacemos de nosotros mismos un producto, y el alcance al que muchas personas aspiran excede el ámbito en el que nos movemos, relacionamos, etc. El número de likes y seguidores parece crear una nueva categoría o clase, ya no económica sino relacionada con la popularidad. Tener muchos likes nos puede hacer sentir menos solos, especiales, incluso queridos, pero ese público solo comparte con nosotros esa realidad virtual y en muy pocos casos esas relaciones (follow for follow) encuentran una correspondencia en nuestra vida, nuestra cotidianidad natural, no mediada por tecnologías.

Y es que el uso de estas tecnologías ya es parte de la vida y cuando no produce goce produce lo contrario. Por ejemplo, podemos llegar a creer que nuestro valor como personas se mide en likes o seguidores, y como sucedió siempre fuera de las redes, también podemos quedar excluidos en esta realidad y caer en pensamientos negativos sobre nuestra existencia. Incluso, la “realidad” de las redes se nos plantea muy distinta y crea expectativas falsas para con la vida, puesto que en las redes todos se esfuerzan en exponer su mejor perfil, todos somos buenos, sanos y bellos, la suerte nos sonríe y somos felices, pero afuera, alzamos la cabeza del celular y no todo es tan ideal. No se trata, quizás, de condenar esas tendencias, sino de entender el uso de las redes para no confundirlas con la realidad y acabar por deshumanizarnos completamente.

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