Acercar teatro y a Lorca, despojados de lo innecesario

 

Valiéndose del cuerpo y la voz, Alfredo Alcón y Julio Bocca dan vida al poema de García Lorca “Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías".

Por Valenzuela, Camila

Con la instaurada y mundial cuarentena no solo tenemos tiempo en nuestras manos para consumir series y películas, sino para acercarnos a nuevos géneros audiovisuales o incluso retomar lecturas abandonadas porque la vida agitada anterior a la pandemia “no nos daba tiempo a sentarnos y leer” por considerarlo “tiempo muerto e improductivo”. Por otro lado, cines, teatros y casas de ópera se vieron forzados a cerrar sus puertas a su público dejando a actores, músicos, cantantes y gente que trabaja detrás de escena en el predicamento de qué hacer ahora sin espectadores. Anterior a este problema se le sumaba que ya se enfrentaban al detrimento de asistencia a estos espacios por parte de gente “común” por la idea de que para habitar y frecuentar estos espacios hace falta ser adinerado o intelectual para consumir ballet y ópera. Lejos de quedarse sentados, productoras como la Royal Opera House o el famosísimo Teatro Colón, entre otras, capitalizaron la oportunidad de acercar de forma libre y gratuita sus producciones para consumirlas a través de internet y así ganar nuevos espectadores y acercar a los hogares cultura.

Es gracias a internet y nuestro confiable Google que también podemos toparnos con algunas obras literarias que nacieron para ser representadas en escenarios o que son adaptadas para tal fin, mediante actuación o danza contemporánea, como clásicos de Shakespeare, Cervantes y hasta Lorca. Para quienes somos impacientes y no nos podemos quedar quietos para leer esta forma de consumir literatura es atrayente y nos remonta a ver series, algo que nos es tan habitual.

Para quién no conoce escritos de Lorca o sabe quién es, también para los que solo oímos de él en la escuela, puede resultar un autor difícil de comprender y hasta aburrido. Pero ver la personificación de sus poemas es sin lugar a dudas una experiencia atípica que invita a reflexionar en el poder de las palabras dichas en voz alta y del cuerpo para expresar y acompañar lo dicho.


No inspirado o adaptado, sino recitando al pie y palabra por palabra, sin elidir fragmento alguno del poema de Federico García Lorca, cobra vida la lírica en voz de Alcón y a través del cuerpo de Julio Bocca se personifica al torero andaluz Mejía. Basado en un suceso real, el poeta español de la Generación del 27, perturbado se inspira para dejar en tinta la muerte de su amigo, Sánchez Mejía, torero retirado de las corridas de toros, que con alardes temerarios decide retomar su vida en el ámbito taurino para morir a consecuencia de una cornada en el muslo en la plaza, no existiendo para él otro tipo de muerte posible.
 

En cuatro actos, que se corresponden a las cuatro partes del poema original “Llanto por Ignacio Sánchez Mejías” se da cuenta progresivamente del dolor, impacto psicológico y vacío que provoca una muerte inesperada. En un principio, a través de sombras del bailarín y en el centro el recitador, se dramatiza “La cogida y muerte” hecho trágico que detiene el tiempo y se enfatiza por la anáfora y aliteración de “las cinco de la tarde”, que puede resultar molesto para el espectador, hasta que se cae en cuenta que la repetición viene a enfatizar el detenimiento del tiempo para alguien antes vivo, y lo surreal que resulta para quienes presenciaron su muerte comprender la finiquitud de los mortales. De esta manera, se nos cuenta cómo el andaluz pierde la vida culpa de un toro, dejando a los presentes anonadados y a nuestro relator desesperado ante una situación que ve y no puede detener, logrando que los espectadores empaticemos con la angustia. Posteriormente al clímax inicial se le suceden tres actos más: “La sangre derramada” que para distraídos podría parecernos que habla sobre una mujer o figura femenina, pero clama sobre la sangre como vida y muerte; finalmente “cuerpo presente” y “alma ausente”  nos llevan mentalmente al entierro de nuestro personaje principal, recordando lo perfecto, valiente, heroico, masculino que fue en vida  y fugaz de su existencia terrenal para luego despedirlo y dejarlo en el olvido como un efímero ser congelado en un momento, las cinco de la tarde.

No hemos de negar que somos consumidores de contenido colorido, con sonido, movimiento y sobrecarga para los estímulos, pero contrario a estas características presentes en publicidad, series y películas que conocemos, la obra dirigida por Norma Aleandro, con recitado de Alfredo Alcón y danza a cargo de Julio Bocca se presenta austera y despojada de mayor utilería o incluso música que podría ser distractoras del mensaje principal. Se sustenta con poco para expresar mucho, valiéndose de cuerpos y juegos de sombras cortesía de una única luz central, porque el mensaje del poema de Lorca posee tanto poder expresivo que agregar elementos podría resultar contraproducente. A veces menos es más para dramatizar dolor, desesperación y angustia, en este caso solo hicieron falta la voz y gestos corporales, reviviendo al torero andaluz Mejía en Bocca y al yo lírico de Lorca en viva proclamación memorística de Alcón, con tal potencia en el recitado que logra convencernos de su sufrimiento y llevarnos de la plaza de toros hasta un funeral a cajón abierto.

El espectáculo dramático, de veinte minutos de duración, merece por lo menos cuatro estrellas como calificación y es altamente recomendable para personas en edades de 14 años en adelante, garantizando el goce final si se logra sobrepasar el inicial impacto ante la casi pesada repetición del verso “a las cinco de la tarde” que quedará grabada a fuego en la memoria por su significación semántica. El único problema presente es la calidad y definición del video grabado en el teatro Luna Park en los ´90  para los que amamos el HD, pero esto tampoco quita que la experiencia resulte igual de impactante al punto de dejar sin aliento e invita a los presentes a sentir la angustia del relato y ser hasta espectadores de la trágica muerte usando la imaginación.

En un mundo claramente acostumbrado a lo audiovisual y lecturas breves, que los textos clásicos se vuelvan video, obra y representación puede ser una manera acertada de, por ejemplo, acercar a nuevos públicos poesía tan rica como la de Lorca. Como se dijo anteriormente, a veces menos es más, y este es el caso. Sin sobrecargar los sentidos, despojados de lo innecesario para narrar, estos artistas logran captar la atención con una impresionante voz y memoria para el recitado, expresión corporal sin música y una única luz sobre un fondo negro.  Es innegable que Lorca escribió un poema minado de sentimientos y figuras literarias, plagadas de imágenes sensoriales que tienen como tópico principal la sangre y repentina muerte de alguien glorioso, pero la extensión del escrito podría agobiar a lectores principiantes, así la representación conjuga el recitado de poesía haciendo uso de la memoria intachable de Alcón con la dramatización teatral de mano de Bocca, mezclando dos géneros: lírica y teatro.

Si bien es incierto cuándo volveremos a la normalidad anterior, o cuál será el nuevo normal, debemos tomar la oportunidad y tiempo que parece muerto como una momento ideal para consumir formas de expresión que antes ignorábamos o pensábamos no eran destinadas a nosotros. Internet es un mundo de posibilidades para acceder a contenido clásico, alejándonos del estigma de que para consumir teatro, ópera y ballet hace falta dinero y conocimiento previo. De esta manera, Lorca a través de la puesta en escena de Alcón y Bocca, eximios en su arte y mayores exponentes del teatro y danza clásica contemporánea, demuestran y hacen display para dar cátedra sobre cómo la poesía no tiene por qué ser aburrida o tratar siempre de amor, y que el teatro no necesita grandes escenografías, utilería y montones de personajes para expresar.

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